30 diciembre 2014

ÓRDENES CORRECTAS Y HÁBITOS INADECUADOS

Órdenes correctas y hábitos inadecuados.



Ricardo quiere compartir con nosotros su impresión de la última sesión de "Armonización Vocal" :

"Aquí te van mis impresiones sobre la sesión de hoy. Me gustaría hacerlas de otra manera, más descriptiva de lo que ha sido la sesión en sí, pero lo que te voy a escribir va a salir de lo más profundo":


Esto es lo que mejor he visto en la sesión de hoy. Me explico: doy por sentado que el fin de la sesión era dejarnos en disposición, física y mental, de percibir por todos los sentidos y, así, poder quedarnos en situación de expresar libremente, sin ninguna motivación especial, sin un fin determinado, simplemente sentir, percibir y dejar salir sin expectativas.

Efectivamente, todos los ejercicios produjeron ese efecto. Dibujar ochos suavemente en el aire con los brazos produce sensación de tranquilidad y despreocupación. El ejercicio de Cross crawl con brazos y piernas, me dejó la sensación de euforia y optimismo, aparte de la sensación de calor en el cráneo; el balanceo del cuerpo en una mecedora imaginaria me dio la sensación de levedad y soltura en brazos y cadera. Imitar, sentado, los movimientos de la cobra me ayudó a percibir mi cuerpo relajado desde debajo de las lumbares: aunque el movimiento se producía por encima de las caderas hasta la cabeza, acabó activándome las piernas.

En este estado, vocalizar fue un placer. Superada la indecisión inicial, la voz, trabajando la sílaba mo, iba como la seda: no había pretensiones, sólo impresiones y sensaciones y, cuanto más me abandonaba en la sensación y la impresión, mejor percibía al resto de los presentes, sin que fuese necesario “ponerme” a sentirlos o esforzarme en ello. No había ni problemas de aire ni nada por el estilo. La orden era percibir y sentir, pero sin perseguirlo, sin intentarlo, sólo con el deseo de ir, de seguir, de no dar importancia. Así que tararear una melodía con la a fue un placer, no había alturas, ni bajuras, ni tonalidades, ni notas ni nada: sólo la sensación de viento fresco que me daba en la cara, en una cara que se sentía aerodinámica por la que el viento se deslizaba.

Pero llegó la hora de cantar y... bueno, empezó bien pero el miedo a la altura, ese viejo hábito, se interpuso. Además, el hecho de sublimar el cantar me cerró todas las puertas a las sensaciones. En realidad, el fin era mostrar que entonar "mo", "a", o "qué bonitos ojos tienes debajo de esas dos cejas" tiene tanta importancia como cantar "Die Lotosblume ängstigt". (Schumann). Que lo importante es mantenerse abierto a las sensaciones, percibirlas y seguirlas, sin darles importancia ni esforzarse por buscar lo que uno cree que debe hacer y sentir: cuantos menos prejuicios, más posibilidad de sentir y percibir. Parece fácil y seguro que lo es, pero deshacerse de los viejos hábitos inadecuados, grabados a fuego en mi mente y en mi cuerpo, será una ardua tarea .

RICARDO

No hay comentarios:

Reflexiones