Ricardo nos recuerda de su última clase:
""...¡Madre mía! Después de todos estos años me voy a dar cuanta hoy de la importancia de la respiración.
La respiración que nos hace sentir bien, como he notado hoy, es profunda, amplia y nos deja la sensación de apertura, de infinidad, de ser una fuente rebosante de energía durante el proceso de cantar.
Al cantar se nota que no hace falta gran cantidad de aire para producir el sonido, sino gran cantidad de espacio.
Pero mantener esa respiración requiere no apartarse ni un instante de ella, seguirla, mantenerla a toda costa: si la perdemos, nos quedamos sin el aire que nos abre los espacios para resonar.
Y este tipo de respiración, ya era perfectamente conocida, pero fuera del ámbito del canto. Cuando vamos caminando por el monte, con sus pendientes, subidas, bajadas y accidentes de todo tipo, tenemos que respirar así de amplio, porque el propio ambiente lo propicia y porque, si no, nos venimos abajo. Respiramos lo necesario sin pararnos a pensarlo, simplemente lo hacemos porque el camino y el terreno lo piden, porque el cuerpo lo pide y no se puede ir ni contra el camino, ni contra el terreno, ni contra el cuerpo, sino con ellos; si no, no seguimos, nos paramos"

No hay comentarios:
Publicar un comentario